Colombianitis

Son muchos los pequeños detalles que en nuestro hogar nos recuerdan a Colombia: la banderita en la oficina, las fotos con paisajes y estampas colombianas colgadas en las paredes, la bolsa de café colombiano en la cocina, la pataconera, el mortero de teca para machacar el ajo, el jeep willys en miniatura típico de la zona cafetera o la mini chiva rumbera cartagenera decorando parte de la estantería en la sala. Sin dejar atrás la cabeza que Mr D hizo con papel reciclado, que luego pintó con los colores de la bandera colombiana y que utiliza para exhibir su sombrero vueltiao. Sombrero que no deja cada vez que visitamos el país. Él es el alemán más colombiano. 

Recuerdos de Colombia

De uno de nuestros viajes a Colombia tengo una foto de él sentado frente al mar, vistiendo la camiseta de la selección, sombrero vueltiao y comiendo coco biche. Un pedazo de coco en cada mano. Se le ve feliz, disfrutando. 
Él es el alemán más colombiano. Cuando limpiamos el apartamento, antes de empezar, busca en su teléfono una emisora colombiana. Porque realizar diversas actividades al son de ritmos latinos o caribeños es mucho mejor, más alegre. Eso seguro se le pegó de mí. Aveces me pregunto qué pensarán nuestros vecinos de enfrente cuando nos ven bailando en la cocina mientras cocinamos. O cuando me ven a mí sola cantando. Da igual lo que piensen. Somos felices. Él sin saberlo me roba una sonrisa cada vez que lo veo trabajando en su computador, con sus algoritmos, ecuaciones y garabatos; y la emisora colombiana con volumen moderado que se puede escuchar al fondo. 

Pues la semana pasada y un par de días de la antepasada, pasé con colombianitis. De repente muchas cosas me hacían pensar en Colombia, recordarla. Como el día que hubo una tormenta eléctrica. Llovía de forma exagerada, hubo muchos truenos y rayos. Los primeros que he experimentado en Alemania. Y me transporté mentalmente a Colombia, país que por su posición geográfica es epicentro de tormentas eléctricas muy frecuentes durante la temporada de invierno. De esas tormentas eléctricas que asustan y mucho. 

O el día que amanecí con ganas locas de hacer pandebonos. Pandebonos? Si ni siquiera es que me gusten a morir como para prepararlos. Es que nunca los había preparado. Debe ser porque mi mamá viene dentro de unos meses y a ella sí que le gustan. Quizás estaba inconscientemente tratando de prepararme para ofrecerle cositas que le recuerden a Colombia, en caso de que empiece a extrañar lo que allá consigue con facilidad y acá no? No lo sé. La cosa es que la idea nadie me la quitaba de la cabeza. Mafe y Clara, dos colombianas en Europa, tienen la receta para pandebonos en sus blogs. Lo único que me dejaba pensativa era el queso. Ese día, coincidencialmente me escribí con una colombiana en Suecia y le comenté de mis ganas locas de preparar pandebonos. Le pregunté por el queso. Ella, muy amable y casi a la velocidad de la luz me tenía el nombre del queso y hasta fotos. Resultó ser un queso producido en Alemania y que había visto muchas veces en el super donde solemos hacer la compra. Pues al día siguiente ya tenía listos los pandebonos. El olor en la cocina mientras se horneaban trajo millones de recuerdos a mí. La colombianitis se agudizaba. Los acompañé con un chocolate para hacer a la taza que me trajeron mis suegros de España. Qué rico chocolate! Aunque lo preparé a la "colombiana", no tan espeso como suelen servirlo en España para acompañar con churros. 

Y no fue solo la locura de repente querer hacer pandebonos lo que me indicaba que la colombianitis se agudizaba, no. Esa semana no dejé de escuchar a Carlos Vives. Desde sus canciones más viejas, hasta las más recientes. Daba igual, las quería escuchar todas. No sé cuántas veces repetí una en particular: "ella es mi fiesta". La versión en vivo en Santa Marta. Y es que si tengo que elegir un cantante colombiano favorito, será, sin dudarlo un segundo, Carlos Vives. 


La colombianitis era tal, que hasta el viento me recordaba a mi país, más exactamente un lugar favorito durante mi niñez. Qué locura no? el viento, sentirlo, escucharlo. Ver las ramas de los árboles moverse según la dirección del mismo y los rayos de sol reflejándose en los árboles, creando bonitos juegos de luces y sombras. Qué ridiculez! dirás tú que en este momento me lees, pero no podía hacer nada, la colombianitis estaba fuera de control! Yo solo disfrutaba aquello. Recordaba con una alegría especial a "la paja". Así le llamábamos a un lote de muchas hectáreas que se encontraba al final del barrio donde viví mis primeros 10 años. Era mi lugar favorito para ir al caer tarde a jugar con mis amigas. Todo completamente verde. Unas veces corríamos hasta el cansancio, otras elevábamos cometas, hacíamos picnics, veíamos a los otros niños y más grandes jugar futbol, o simplemente nos tirábamos en el césped a ver nubes, sentir y escuchar el viento, disfrutar después de haber hecho las tareas para la escuela. Qué bonitos recuerdos!

colombianos en el extranjero

Otro sintoma claro de colombianitis durante esa semana fueron mis ganas de comer patilla, o sandia? no sé cómo le llames tú. Nosotros decimos patilla. Esa sí que me gusta a morir. Soy amante de la frutas y la patilla es una de mis favoritas. La temporada de Wassermelone, como se le conoce en alemán, poco a poco llega a Alemania. Verano: patilla para refrescar. Aunque Mr D me diga que todavía no es la temporada. Yo no me puedo resistir y antes de que la colombianitis me empezara, ya me había comido como 3 o 4 patillas bien heladas. La semana en la que todo se agudizó comí patilla en trozos, en helados caseros, licuada, etc. 

ideas with watermelon

Y bueno, eso de los pandebonos y la patilla, la tormenta eléctrica, Carlos Vives, los árboles y el viento son solo unos ejemplos. Esa semana Colombia y muchos recuerdos de mi niñez fueron los protagonistas. Aunque claro, nunca olvidamos o nunca olvido a mi país, que como ya lo conté al iniciar este escrito, no hay un rincón de nuestro hogar que no nos lo recuerde. Sin embargo, la semana pasada pasará a la historia como la vez que me enfermé de colombianitis... Y cómo lo disfruté! 

1 comentario

  1. Los pandebonos son los protagonistas de mis añoranzas gastronómicas. A mi la colombianitis aguda se me nota en la cocina, creo que en casa tengo pocos objetos decorativos que den una pista de mi nacionalidad. Pero siempre tengo café de Colombia en la despensa.

    Saludos!

    ResponderEliminar