Con tan buenos comentarios sobre la ciudad y el sin número de recomendaciones hechas por mis suegros, compañero de oficina y amigos; las ganas de llegar a Bamberg eran incontrolables. No veíamos la hora de recorrer su casco antiguo, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en el '93. Moríamos de ganas por conocer uno de los conjuntos urbanos antiguos más grandes e intactos de Europa, fotografiar algunas de las 2400 casas que han sido declaradas monumentos históricos, degustar platos típicos y disfrutar de una buena cerveza, en la que muchos llaman "la verdadera capital de la cerveza". En fin, de disfrutar de este lugar lleno de historia, de encanto, de detalles, de recuerdos y de vida.
El buen tiempo nos seguía acompañando. Dejamos el auto en un Parkhaus, y caminamos dirección oficina de turismo en el centro histórico. Aunque teníamos guías, queríamos un plano general y plegable de la ciudad. En las oficinas de turismo es muy fácil conseguirlos, normalmente son gratis, y se consiguen en varios idiomas, o como mínimo, en inglés.
Desde la oficina de turismo ya era posible ver parte de uno de los lugares más destacados de la ciudad: el ayuntamiento antiguo y el Schloss Geyerswörth. El ayuntamiento antiguo o altes Rathaus en alemán, llama muchísimo la atención por su emplazamiento sobre un puente que atraviesa el río Regnitz, por su original y maravillosa arquitectura, y por los frescos pintados en sus fachadas.
Existen varias versiones respecto a la construcción del mismo. Sin embargo, todas coinciden al afirmar que fue construído por los propios habitantes de Bamberg en 1440, y rediseñado al estilo barroco y rococó entre 1444-1756.