Osterburg, Wasserkuppe y Rotes Moor

El momento de continuar con nuestro roadtrip había llegado. Después de un rico desayuno y el posterior check out, dejamos Fulda. No sin antes hacer una parada para comprar muchas más botellas de agua. Era mayo, y si bien este año han sido pocos los días calurosos y soleados, del clima que tuvimos durante nuestros viajes por la parte más "norte" del sur de Alemania, es algo de lo que no podemos quejarnos. 

Por alguna razón, en la ruta que habíamos planeado, aparecía Bischofsheim. Sin embargo, no teníamos claro por qué, o se nos había olvidado la razón por la cual lo apuntamos como parada "tentativa". La cosa es que, el gps nos mostraba un castillo en el área donde estábamos y queríamos visitarlo, pero no dábamos con el. Después de un par de minutos encontramos una vía que nos llevaba al lugar de parqueo más cercano. El castillo estaba a 10 minutos caminando desde el parqueadero.


El área es bastante boscosa, y perfecta para realizar senderismo, despejar la mente, alejarse del bullicio y el estrés de la ciudad, reencontrándose con la naturaleza. 



El castillo que nuestro GPS nos mostraba, hace muchos pero muchos años dejó de serlo. En el lugar ahora solo se encuentran las ruinas del mismo. Ruinas que por años fueron prácticamente consumidas por el bosque, y descubiertas un día cualquiera mientras un equipo de investigadores realizaba labores de exploración en el área. 
Es muy poca la información que se tiene sobre la construcción e historia del Osterburg. Afortunadamente, un grupo creado en 2005 con el objetivo de proteger y restaurar las ruinas del castillo, ha venido preocupándose por reconstruir la historia del mismo y que no quede en el olvido, olvido en el que estuvo sumido por años. 

El azul del cielo, contrastaba de forma espectacular con el verde del bosque, que además brillaba y se veía mágico, cuando los rayos del sol se reflejaban en él. Todos nosotros, amantes de las vistas panorámicas y la naturaleza, disfrutamos mucho de aquel momento. 


Seguimos nuestra marcha en dirección die Wasserkuppe,  que desde muy lejos se podía ver, era un sitio donde se realizaban deportes aeronáuticos. Y a medida que nos acercábamos, pudimos comprobarlo. 
Sus usos para tal fin se remontan al año 1910, y cuenta, por supuesto, como muchos acontecimientos en Alemania y el mundo, con mucha historia. 

En la actualidad existe en el lugar un centro de vuelo sin motor -planeadores-, y se ve es un destino muy popular y visitado por los adeptos a este tipo de deportes. Pues es posible también realizar paracaidismo y volar en parapente. Hay además un museo dedicado a los vuelos sin motor. 
Yo nunca me he atrevido a practicar tales deportes, me da un poco de miedo. Pero fue muy emocionante poder ver las técnicas de despeje y aterrizaje desde cerca. 



El área de die Wasserkuppe tiene mucho que ofrecer, pues, además de las actividades anteriormente mencionadas, se puede hacer camping, hospedarse en un hotel cercano, degustar platos típicos, esquiar en el invierno, deslizarse por toboganes inmensos, ver de cerca y fotografiar un radomo, o el monumento construído en 1923 en honor a los pilotos caídos en campo durante la primera guerra mundial. O simplemente, seguir disfrutando de la naturaleza.



Para continuar con nuestros recorridos por lugares donde la naturaleza era la protagonista, conducimos unos cuantos kilómetros, hasta llegar a una reserva natural conocida como das rote Moor in der Rhön. Un área pantanosa y de arena movediza, la segunda más grande en Alemania de este tipo, después de das schwarze Moor. Explotada entre los siglos 18 y 19 para la obtención de combustible, y de barro del que se decía tenía propiedades curativas, por lo cual era vendido a los balnearios de las ciudades y pueblos cercanos. 

El área es extensa, aproximadamente unas 50 hectáreas en total. No sabíamos por donde empezar! 
Los recuerdos de la saga del señor de los anillos determinó el lugar por donde empezar, y todo por un cartel alterado por los visitantes, para que en vez de decir "Moordorf" dijera "Mordor". El sol quemaba, pero ya una vez adentrados en el bosque, la situación era otra. Y Moordorf acabó sorprendiéndonos, pues de un momento a otro empezamos a toparnos con vestigios y ruinas de un pueblo, el pueblo de Moor. En medio de la naturaleza que empezaba a despertar se podían apreciar cimientos de casas, restos de lo que aparentemente fueronn puentes, restos de un pueblo con no más de 40 casas. Un pueblo que existió por menos de 100 años y que fue quemado y destruido por tropas croatas en el año 1634. Imposible no detenerse y reflexionar, poner la mente a volar, transportarse.



Los recorridos por Moordorf nos dejaron con sensaciones extrañas. Pero debíamos seguir, pues de das Rote Moor aun no habíamos visto nada. Seguimos los carteles y demás guías. Yo empecé a preguntarme de dónde venía el nombre, porque yo rojo no veía nada. Supimos estábamos cerca, cuando dimos con der Moorweiher o lago Stau. Un lugar tranquilo, pero a decir verdad nada sorprendente o único. Aquí prácticamente empezamos a recorrer das Rote Moor, siguiendo un camino de 3km hecho con tablas, que recorre una parte del lugar y que fue construido para proteger la naturaleza existente en el mismo, permitiendo a la vez, que los visitantes puedan recorrer y vivir una parte de esta biosfera protegida por la UNESCO. 



Ya al recorrerla más internamente, el nombre empieza a tener sentido. Aunque fue solo nuestra hipótesis, de que cuando las plantas predominantes en el sitio empiezan a florecer y dar frutos, éstos son en su mayoría rojos, tal y como se aprecia en la foto. Y si es así, ha de ser un gran espectáculo. 





Terminamos el recorrido en la torre de observación, desde la cual se podía apreciar todo de una mejor manera, inclusive aquellas áreas explotadas para la extracción minera, y partes del radomo que está en die Wasserkuppe y que habíamos visitado horas atrás. 
Quedamos satisfechos con nuestros recorridos en medio de la naturaleza y de haber disfrutado del buen tiempo. Llegamos al auto, y partimos hacia el próximo destino...

2 comentarios

  1. super , me encantaron las fotos

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  2. que buen plan y que fotos tan bonitas, un saludo desde Berlin :)

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