Coburg

Siguiendo con nuestro viaje por la parte más norte del sur de Alemania, llegamos a Bayern.
Habíamos reservado una noche en un hotel estratégicamente ubicado, según los lugares que planeábamos visitar ese mismo día y el siguiente, y que además estuviera dentro del presupuesto destinado para este viaje. No esperábamos mucho ni del hotel, ni de la pequeña ciudad donde éste se encontraba. De ambos escribiré más adelante. 
Después de hacer el check in y de una "pequeña" pausa de 45 mins para refrescarnos y recargar energías, salimos en dirección Coburg. 

Plaza del mercado

A lo lejos se podía ver la fortaleza de Coburg, considerada uno de los castillos más grandes de Alemania. Se veía realmente interesante, ahora no entiendo y me pregunto por qué no nos esforzamos más en ir hasta allá. Nos limitamos a recorrer el centro de la ciudad y una que otra calle con cosas interesantes, pero creo nos faltó un poco de entusiasmo, energía y tiempo, para visitar todo lo que esa ciudad ofrece. Es cierto, habíamos llegado en horas de la tarde, un poco agotados por los recorridos maratónicos los días anteriores en Fulda, die Wasserkuppe y  das Rotes Moor.  

En la foto anterior y siguiente, se aprecia la plaza del mercado, muy bonita, pintoresca y rodeada de edificaciones con arquitectura bien conservada. En esta plaza, se encuentra además el ayuntamiento, la farmacia de la corte, un monumento al príncipe Alberto, que por aquellos días, estaba rodeado de una estructura metálica, como parte de una exposición. 



Al recorrer un par de calles, fuimos descubriendo iglesias, museos, una de las casas entramadas más antiguas de Alemania, palacios, monumentos, plazas, tiendas llamativas y restaurantes interesantes. 

 Stadt Kirche St. Moriz 
Torre Spitaltor 

Y digo restaurantes interesantes, porque en una parada que hicimos en la oficina de turismo de la ciudad, pedimos nos recomendaran restaurantes. Pues como ya lo mencioné, habíamos llegado en la tarde, por lo cual, el plan era cenar en Coburg y después salir para una ciudad cercana, donde vimos, esa noche tendría lugar un show de luces. 
Dentro de las recomendaciones, estaba un restaurante llamado "Hopfen & Malz". La chica nos dijo la comida era excelente y que no estaba muy lejos de donde nos encontrábamos. Nada mas. Empezamos a buscar el restaurante, y un par de minutos después, dimos con él. Al llegar: un lugar pequeño, luz tenue, y muchos portarretratos en las paredes. 

Mesas disponibles, muy pocas. Casi todas, mejor dicho, todas, estaban reservadas. Tuvimos suerte, pues logramos ser ubicados en una mesa para cuatro, que estaba reservada para dentro de tres horas. Sin embargo, la mesera nos hizo saber, que era posible  se tardaran un poco en servir -por el montón de gente que había ordenado antes que nosotros- Al principio no vimos problema. El lugar estaba agradable, el menú no sonaba nada mal y además descubrimos que, el restaurante había resultado ganador en una de las emisiones del programa de televisión dein Lokal  mein Lokal emitido por Kabeleins y, orgullosamente exhibía la placa que lo acreditaba como tal, en una de las paredes. Teníamos que probarlo, no? Pues sí, y por eso nos quedamos. Pero después de casi dos horas de esperar, más de tres botellas vacías, el ruido aveces fastidioso proveniente de la cocina, el hambre atacando, gente que entra y sale y tu aún sigues  plantado esperando, hace que cualquiera desespere y diga: "me importa un pepino tu placa, tu excelente menú, me largo ya!"- Yo no aguantaba más, además, yo aún tengo esos momentos en los que después de más de 3 horas seguidas de escuchar alemán, combinado con ruidos provenientes de x lugar, siento que mi cabeza va a explotar. Yo no daba más! La comida por fin llegó, y estaba rica, pero tampoco extremadamente rica, como para aguantar tanta demora. No es justo! 

Foto tomada de la pág de facebook del restaurante

Y por fin, hora de dejar Coburg, sin visitar sus castillos y fortalezas. En otra oportunidad será. Ahora solo teníamos en mente el show de luces. Lo siento, no recuerdo el nombre de la ciudad y Mr D si que menos. No sé si nuestros amigos lo recuerden, pero no quiero escribirles, solo para preguntar semejante pequeñez. 
Encontrar un lugar donde parquear en esa ciudad, fue toda una odisea. Le dimos más de cinco vueltas y nada. Algo que no fue para nada emocionante, porque además de no conocer la ciudad y sus calles, teníamos que esquivar al mar de gente que estaba por todos lados. 

De repente volvió la suerte, y logramos dejar el auto en un lugar un tanto alejado del centro, donde estaba el show. Yo, entre la espera eterna en el restaurante en Coburg, y luego, la espera eterna para parquear en esta otra ciudad, no daba más. Este fue el único día, de toda nuestra visita, en que no veía la hora de estar en el hotel y descansar. 



El show de luces, bueno para hacer fotos con un toque un poco diferente, pero nada más. Creo que no lo disfruté mucho, pues como dije, estaba muy cansada. Ya no tenía energía, ni paciencia para caminar en medio de los tumultos. Por suerte, el recorrido fue rápido, pues yo no era la única cansada y sin energías. Un par de horas después, de nuevo en el hotel y Gute Nacht, pues al día siguiente continuaba la faena. Poco a poco nos acercábamos al destino final: Bamberg. 


Feliz miércoles!!



1 comentario

  1. Hola! Que bonito y que ganas de conocerlo! Un beso enorme!

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