Pueblo de Sesslach

Las historias de viaje están bastante atrasadas. Dos estaciones han pasado, el año está casi por terminar, y yo todavía no acabo con los relatos del viaje a la parte más norte del sur de Alemania. Aunque no me molesta para nada que vayan atrasadas, por el contrario, en aquellos momentos en los que encuentro el tiempo y las ganas de sentarme a escribir, disfruto mucho al recordar lo vivido, los lugares visitados, los platos degustados, y por supuesto, el perderme entre hermosas fotografías, que le aportan un poco de luz y color a los días fríos y grises. 

En el relato de Coburg comenté que, habíamos decidido pasar la noche en un lugar central, que nos permitiera conocer tanto Coburg como Bamberg -destino final- y sus alrededores. Esto porque además de "matar dos pájaros de un solo tiro", aveces resulta un poco más económico hospedarse en pueblos cercanos al lugar de interés. Y sabes qué es lo mejor? que es posible cuentes con la fortuna de que ese pueblito resulte ser una joya, o también puede pasar todo lo contrario. Si resulta fatal, pues tampoco es que esté tan mal, al fin y al cabo solo llegarás a él a dormir. Pero, si resulta ser una joya, encantador y fotogénico, no puedes dejar pasar la oportunidad de recorrerlo, de fotografiarlo. 

Eso fue precisamente lo que nos sucedió con Sesslach, un pueblito con aproximadamente 4000 habitantes, rodeado de colinas entre Coburg y Bamberg. Una pequeña y pintoresca ciudad medieval, conocida también como la joya de la región de Coburg. 
La elegimos sin saber nada de ella, de hecho, ni siquiera averiguamos sobre atractivos turísticos en la misma, nada. Simplemente miramos el mapa en búsqueda de un lugar intermedio, comparamos hoteles y precios, y al final, nos decidimos por Sesslach. 

Después del hotel en Fulda, no esperábamos mucho, ahora del hotel en Sesslach. Pero vaya que nos sorprendió, al igual que el pueblo. Un hotel pequeño, renovado, moderno, limpio, agradable, completo, cama cómoda, baño amplio y con todo lo necesario, y además, un rico y completo desayuno.




Recorrer el pueblo no estaba dentro de nuestros planes. No obstante, el pueblito a lo lejos llamaba la atención. Fue cuando revisamos en internet, y descubrimos que tenía más cosas interesantes de las que habíamos imaginado. 
Como ya teníamos el plan de ir a Coburg y luego al show de luces, decidimos recorrer Sesslach al día siguiente, antes de irnos rumbo a Bamberg. 


Que sorpresas más agradables nos encontramos en aquel tranquilo lugar, alejado del bullicio y del estrés que se vive en las grandes ciudades. 
Interesantes y coloridas fachadas, hermosas calles empedradas, una capilla barroca, murallas con foso y tres torreones, escaleras barrocas, puertas de entrada a la ciudad, etc. Un lugar muy agradable para recorrer sin prisas y dejarse sorprender.




Después del agradable recorrido, ya estábamos listos para Bamberg. Ciudad de la que había escuchado muchos comentarios positivos y hacia la que partimos con las manos llenas de recomendaciones de cosas para hacer y sitios por visitar. 

2 comentarios

  1. Hola, qué bonito! Espero poder visitarlo un día, me encantan los pueblos alemanes!

    Un beso!!!!

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    1. Pues ya somos dos! A mi también me encantan los pueblitos alemanes
      Abrazos

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